
El control adecuado del dolor después de una cirugía no es solo una cuestión de confort. Un dolor mal manejado puede retrasar la recuperación, aumentar el riesgo de complicaciones pulmonares, favorecer la inmovilidad y en algunos casos derivar en dolor crónico.
En Nidra aplicamos estrategias analgésicas multimodales, combinando técnicas regionales, medicamentos sistémicos y protocolos de recuperación acelerada para que su postoperatorio sea lo más cómodo y breve posible.
Consultar sobre analgesiaReducción significativa del dolor postoperatorio
Recuperación más rápida y confortable
Menor consumo de opioides y sus efectos secundarios
Movilización más temprana tras la cirugía
Menor riesgo de dolor crónico postoperatorio
Mejor calidad del sueño en el postoperatorio
Alta hospitalaria más temprana
Mayor satisfacción del paciente con su experiencia quirúrgica
Seleccionamos y combinamos las técnicas más adecuadas según el tipo de cirugía y las características de cada paciente.
Administración de anestésico local alrededor de nervios específicos para bloquear el dolor en una región determinada del cuerpo. Altamente efectivos para cirugías de extremidades, hombro, rodilla y cadera.
Infusión continua de anestésico local y/u opioides a través de un catéter en el espacio epidural. Ofrece analgesia de larga duración para cirugías abdominales, torácicas y de miembros inferiores.
Sistema controlado por el paciente que permite administrarse dosis de analgésico intravenoso dentro de límites seguros predefinidos. Otorga autonomía y control al paciente en su manejo del dolor.
Combinación de diferentes tipos de analgésicos (antiinflamatorios, paracetamol, opioides, coadyuvantes) que actúan en distintos puntos del proceso del dolor, logrando mayor eficacia con menor dosis de cada uno.
Evaluamos el tipo de cirugía, la extensión del dolor esperado y sus características como paciente para diseñar el plan analgésico óptimo.
Aplicamos bloqueos nerviosos antes o durante la cirugía para que el efecto analgésico esté presente desde el momento del despertar.
Evaluamos periódicamente su nivel de dolor usando escalas validadas y ajustamos la analgesia según su respuesta.
Realizamos seguimiento para asegurar una transición exitosa hacia analgesia oral y orientamos sobre el manejo del dolor en casa.
Los bloqueos nerviosos generalmente se aplican antes o durante la cirugía, antes de que el paciente despierte, para que el alivio del dolor esté presente desde el primer momento. Otras técnicas como la analgesia epidural o intravenosa se inician o ajustan en la sala de recuperación.
La anestesia produce pérdida de consciencia y bloqueo completo de todas las sensaciones para permitir la cirugía. La analgesia postoperatoria tiene como objetivo específico el control del dolor después del procedimiento, sin afectar el nivel de consciencia del paciente.
Con un plan analgésico adecuado, el objetivo es que el dolor sea mínimo y manejable. No podemos prometer ausencia total de dolor, ya que es una respuesta normal del organismo, pero sí podemos garantizar que se mantendrá en niveles tolerables y no interferirá significativamente con su recuperación.
Como cualquier procedimiento médico, los bloqueos nerviosos tienen riesgos potenciales, aunque son poco frecuentes. Los más comunes son debilidad temporal en la extremidad afectada y sensación de entumecimiento que desaparece a medida que el efecto del anestésico cede. Se discuten los riesgos específicos durante la valoración.
Depende del anestésico local utilizado. Un bloqueo con bupivacaína puede durar entre 12 y 20 horas. Con catéter continuo, el efecto puede mantenerse por días. Esto se planifica según la duración del dolor esperado para cada tipo de cirugía.
Hable con nosotros para planificar su analgesia postoperatoria y asegurar una recuperación cómoda desde el primer momento.